viernes, 29 de septiembre de 2017

Conflictos comunes en las empresas familiares

Conflictos comunes en las empresas familiares

Mezcla dinero con sentimientos y lo que tendrás, muy probablemente, es un problema. Este resultado es bastante común al interior de algunas empresas familiares, en las que ciertas prácticas,  funciones o puestos no están bien definidos.

Aunque es cierto que no todas las empresas fracasan al comenzar a presentar problemas, lo que sí es real es que para lograr que un negocio prospere, los dueños o directivos tienen que hallar los conflictos que aquejan a sus empresas para poder remediarlos. Esto es verdad también para las empresas familiares.

En la lista de abajo podrás encontrar los conflictos más comunes que aquejan a las empresas familiares. ¿Tu empres presenta alguno de estos problemas?
  1. La sucesión: cuando el fundador se retira o fallece, ¿quién va a ocupar el puesto de mando en la empresa? Hay que poner los intereses de la empresa por encima de los intereses personales. Si el hijo mayor, por ejemplo, quiere ser el presidente de la compañía, pero no cuenta con las suficientes habilidades de liderazgo, entonces hay que buscar a alguien que sí cumpla con un perfil que beneficie a toda la empresa a largo plazo, aunque esta persona no sea de la familia.  Los intereses de la persona, por lo tanto, deben ponerse en un segundo plano, y los miembros del consejo o junta directiva, deben estar conscientes de esto. De hecho, según cifras publicadas por la revista Forbes, menos del 30% de las empresas familiares avanzan con éxito a la segunda generación.
  2. El involucramiento de emociones: nuevamente, los intereses de la empresa deben estar primero. Si un familiar no está dando los resultados que se esperan, entonces se le pueden asignar otras funciones, cambiarlo de área o dejarlo ir. Esto puede ser difícil si ese familiar es un hijo. A los padres de familia les costará trabajo aceptar que su hijo no está capacitado para realizar determinada función y, aún más, pedirle que busque trabajo en algún otro lugar. Esto es entendible, pero puede ser perjudicial para la empresa. Por esto, debe haber una comunicación fluida y claridad en las reglas y expectativas.
  3. Falta de definición de funciones: al interior de la empresa, los empleados deben tener en cuenta qué se espera de ellos y cuáles son las tareas a realizar. Lo mismo es cierto para una empresa familiar. Cada quien debe saber cuáles son sus tareas. La asignación de las funciones dependerá de las habilidades de cada persona. Aunque pueda ser que el padre sea el jefe de la familia, esto no significa que él tenga que ser la cabeza de la empresa.
  4. Dependencia excesiva: aunque el fundador sea una pieza clave en los primeros años de la empresa, el resto del equipo tiene que aprender a trabajar sin depender excesivamente de él. Una empresa sana, por lo tanto, será capaz de sobrevivir aun cuando el fundador se haya ido. Para esto sirve tener planes de sucesión y de carrera que ayuden a colocar a personas talentosas en puestos clave.
Aprende mas sobre el tema y apóyate con un Coach de Negocios para llevar un correcto manejo de tu empresa.

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