lunes, 4 de septiembre de 2017

El arte de delegar funciones en tu empresa

El arte de delegar funciones en tu empresa

Cuando una persona decide impulsar un proyecto empresarial, frecuentemente lo que está en su mente es un sueño de prosperidad económica y de libertad en el uso del tiempo propio. Sin embargo, no es raro hallar a dueños de negocios que tienen jornadas laborales extenuantes y que le dedican demasiado tiempo a su empresa. Esto ocurre porque no han logrado delegar ciertas funciones a los miembros de su equipo. 

Un negocio exitoso es aquel que puede funcionar mientras su dueño está tomando el sol en una playa del Pacífico. Cuando el negocio opera así, entonces el dueño ha sabido contratar al personal adecuado para realizar determinadas tareas de manera correcta, eficiente y productiva, pero también que aprendió a delegar funciones en otras personas. Sin embargo, esto no ocurre de la noche a la mañana, sino que conlleva un proceso de aprendizaje. El dueño debe aprender a soltar. 

Hay varias razones por las que ni siquiera se intenta delegar funciones en los demás: falta de confianza, culpa al pedirle a otros que hagan algo, creer que no hay una persona lo suficientemente capaz para realizar determinada tarea, miedo. Todas estas deben ser evitadas si se desea ser un buen líder e impulsar el crecimiento de la empresa

Delegar no sólo se trata de dar instrucciones sobre lo que se debe hacer, sino involucrar a los miembros del equipo en los quehaceres de la empresa de manera que puedan tomar decisiones de forma independiente para alcanzar los resultados deseados. Usar los talentos de los empleados, además, los motivará a trabajar mejor y a desarrollarse al interior de la organización. Sin embargo, hay que saber qué y a quién delegar. 

Hay que tomar en cuenta la experiencia, actitud y habilidades de las personas. Una vez que ya se eligió al miembro del equipo que realizará la tarea delegada, el jefe debe dar instrucciones claras sobre los resultados que se esperan y brindar toda la información necesaria, como cuál es su autoridad, qué límites debe observar, a quien le debe reportar, de cuánto dinero dispone, etcétera. 

Lo indicado es que haya diálogo entre el jefe y la persona a la que se le han delegado tareas. El dueño no puede pretender que de la nada su empleado conozca todo sobre los procesos de la empresa y la manera de hacer las cosas, sino que debe estar dispuesto a escuchar las dudas o inquietudes que puedan presentarse, y a dar retroalimentación Al principio, la paciencia por parte del dueño es muy importante. 

Al aprender a soltar y, por lo tanto, a delegar, el dueño asegura el uso correcto del tiempo y el aprovechamiento de todos los talentos de los miembros del equipo. Esto se traduce en crecimiento para la empresa. Gracias al desarrollo de la habilidad de delegar, el dueño puede dedicar su tiempo a tareas de planeación estratégica o a encontrar más clientes en lugar de pasar horas realizando acciones operativas que alguien más es capaz hacer.

Delega responsabilidades de manera objetiva, asesórate con un Coach de Negocios.


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