martes, 15 de mayo de 2018

El gran director ¿Nace o se hace?

el gran director ¿nace o se hace?

Existen en todo el mundo escuelas y cursos para directivos; programas de master y doctorado que impulsan y facilitan las habilidades directivas de las personas que están a cargo. Dirigir es un arte que se puede aprender, y que se afianza y desarrolla con el tiempo y la experiencia.

A lo largo de los años, en especial desde los años sesenta y a través de los ochenta y noventa, se desarrollaron diversas teorías de la dirección y el management que se mantuvieron en boga a través de las décadas.

En los años ochenta el management tecnificado dio importancia a elementos de administración como las finanzas, los flujos, los sistemas y los procesos.

Las teorías modernas del management favorecen, en cambio, las relaciones humanas y la capacitación. Ponen a las personas por encima de las cosas, y los recursos humanos sobre los procesos materiales.

Richard Branson revolucionó los negocios al cambiar el focus de su negocio; basando los esfuerzos de management en tener empleados felices y motivados, que a su vez garantizan productos de calidad y clientes felices.

Un buen director debe tener algunas características básicas. ¿Cuántas de ellas posees tú?

1. Conocimiento de sistemas y procesos.
La capacidad directiva no es intercambiable, ni el mismo director sirve en todas las empresas. Cada empresa y tiene sus propios productos y sistemas, que le son únicos y característicos. Un buen director es experto en dirigir, pero también experto en el tipo de empresa y producto que dirige.

2. Capacidad de delegar.
Sobre todo en empresas pequeñas o en crecimiento, el fundador o jefe suele tener la tentación de manejar todos los procesos. Delegar es un hábito que requiere valentía y confianza, pero es esencial para el desarrollo de cualquier empresa.

3. Empatía y capacidad de gestión humana.
Escuchar a tus empleados y proveerles de oportunidades de crecimiento y desarrollo es indispensable si planteas mantener un sistema saludable de recursos humanos. Recuerda: importan más las personas que las cosas. Dedica tiempo de cada día a propiciar el diálogo one-on-one con cada uno de ellos.

4. Proactividad e iniciativa.
No es lo mismo un gerente que un director. Mientras que un gerente sigue y revisa que los procesos existentes se cumplan, la tarea del director es tener visión e iniciativa para mejorar procesos y buscar nuevos mercados.

5. Disposición a liderar con el ejemplo.
Tus empleados no harán lo que digas; harán lo que hagas. Eres el director. Sé el primero en llegar, en estar dispuesto a entregar tu tiempo y talento a la empresa. Un director que no ejemplifica la cultura de la empresa pronto se encontrará desempleado, y su negocio en quiebra.

Por último ¡nunca dejes de aprender! La habilidad directiva es algo que cada día se practica y aprende. Todos los expertos fueron alguna vez novatos. La decisión es tuya. Conoce los diferentes servicios de Business Coaching que Action Coach ofrece para ayudarte a manejar tu empresa.

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