martes, 15 de mayo de 2018

Garantías: Una propuesta de valor de alto impacto y bajo coste

propuesta de valor de alto impacto y bajo coste

Ayer que caminaba por el supermercado me encontré un paquete de frutas frescas –pepinos y jícamas- cuyo envoltorio decía con letras grandes: ¡SIN GLUTEN!
El problema es que los pepinos y las jícamas nunca han tenido gluten. Carecen de éste de manera natural, y el vendedor de frutas no tiene que realizar ningún proceso extra. Sencillamente, tiene que ponerlo en la envoltura. Y ahora, parece que ese producto es especial, superior o gourmet.
Es decir: hacer visible lo invisible; o elevar el valor percibido con cualidades genéricas o de bajísimo coste.
¿Por qué las personas compran tu producto o servicio? ¿Te lo has preguntado? Existen varios elementos clásicos y obvios sobre los elementos que aportan valor:
  • CALIDAD. ¿Es mi producto y servicio útil para mis clientes, y de igual o mejor calidad que los de mi competencia? ¿Es la calidad un referente principal en la razón de compra?
  • IMAGEN. ¿Se presenta mi producto de forma práctica y agradable al público? ¿Se puede mejorar?
  • PRECIO. ¿Mi producto se encuentra en un rango de precio adecuado según calidad y mercado? 
  • DISPONIBILIDAD. ¿Pueden mis clientes encontrar mi producto de manera fácil, rápida y práctica?
  • ESTATUS. ¿Mi producto hace sentir mejor a mis clientes, otorgándoles un estatus personal, social o profesional al que aspiran?
  • VENTANA O TIMING. ¿Mi producto está disponible en el momento ideal para su promoción y venta? ¿Estoy vendiendo árboles de navidad en abril?
En el diseño tradicional de un producto, todos estos elementos se encuentran (o deben de encontrarse) sin falla. Pero hay otro elemento menos obvio que aumenta de forma significativa el valor real y percibido del producto a un bajísimo coste: la garantía.


La ley nos obliga a respetar la garantía de compra en nuestros productos o servicios; es decir, responder material o económicamente sobre los daños o errores que pudieran existir en ellos. Así que, queramos o no, la garantía es una obligación.

¿Por qué no hacerla visible?

Informa claramente y de forma muy visible a tus clientes que tus productos cuentan con garantía; otórgales una póliza sencilla y estrecha sus manos. Después, responde con tu mejor esfuerzo cuando tengas que cumplir una garantía.

No solo elevarás el valor de tu producto con una inversión 0; también lograrás generar una lealtad de cliente y un boca a boca poderosos, que llevarán tu negocio a nuevas alturas y te separarán de la competencia.

Presume tus garantías; no las escondas. Es más barato reparar un producto fallo que perder a un cliente molesto. Más tips y consejos para mejorar el manejo de tu empresa en Business Coaching



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