miércoles, 1 de noviembre de 2017

Planeación del estrés

Planeación del estrés

En la actualidad, el estrés es uno de los factores desencadenantes de muchos padecimientos físicos y mentales. El ritmo de vida del siglo XXI, lejos de haber mejorado gracias a las ventajas tecnológicas con las que contamos, nos obliga a estar al pendiente del trabajo, la vida social y familiar las 24 horas del día. Ese frenesí nos ha quitado los beneficios que da el contar con la capacidad de espera y de relajación. 

Para mejorar la calidad de vida es de suma importancia aprender a manejar el estrés o, lo que es mejor, hacer que desaparezca de nuestra realidad cotidiana. Contrario a lo que se podría pensar, la solución es bastante simple y se puede resumir en una sola palabra: planeación. La realidad es que poner cuidado en la planeación de nuestras tareas ayuda a reducir el estrés porque no deja las cosas a la improvisación y mejora la productividad. Aunque cada persona debe adecuar su planeación a su realidad cotidiana, a continuación proponemos algunos motivos generales que debes considerar a la hora de evaluar si la planeación es lo adecuado para reducir el estrés en tu vida: 
  1. Parece que la planeación es una jaula que impide que surja la espontaneidad, algo que restringe y limita, pero la verdad es que es todo lo contrario. Perdemos mucho tiempo tratando de organizarnos. Si se cuenta con un plan para el día, desde el principio ya se sabe cuáles son los pendientes. Esto libera tiempo y reduce el estrés. En pocas palabras, la planeación da estructura. 
  2. ¿En Año Nuevo hiciste el propósito de ir al gimnasio? ¿No has ido? Quizá no pudiste ir por falta de tiempo. Cualquier cosa que quieras hacer es posible. Haz un horario y dedica una determinada hora a una sesión de ejercicio en el gimnasio, o a la clase de cerámica a la que tenías ganas de ir, o a una cita semanal con tu cónyuge… Quizá lo único que te hace falta es acomodar mejor tus actividades.  La planeación hará que tu vida sea más balanceada y, por lo tanto, menos estresante. 
  3. Cuando se emprende un proyecto que parece ser demasiado grande o tedioso, lo normal es dejarlo para después. Hacer una tesis, poner las finanzas personales en orden, redecorar una habitación y terminar el informe trimestral son monstruos que crean ansiedad. Al hacer una planeación, todos estos proyectos pueden ser divididos en tareas mucho más pequeñas y manejables que se pueden realizar en unos cuantos minutos. Antes de que te des cuenta, ya habrás acabado con el proyecto y la ansiedad se habrá ido. 
  4. La planeación, gracias a la perspectiva clara que te da sobre lo que debe hacerse en el día, ayuda a tener paz mental y satisfacción. Si planeas, no tendrás que invertir tiempo pensando en cuáles son los pendientes, sino que sabrás qué hay que hacer y cómo debes hacerlo. 

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